marzo 24, 2016

Adiós, Nelson Schwenke

Adiós, Nelson Schwenke

Yo espero la mañana deliciosa /que deja atrás la noche tormentosa/después de un día lleno de fortuna/vendrá la noche mansa de la luna.

Un once de agosto del año 1979, en el galpón de una Parroquia Universitaria atestado de jóvenes universitarios, y de personajes mayores con historias y miradas perdidas, tres amigos veinteañeros se bajaban felices de aquel improvisado, pero cuidado escenario de fin de semana, luego de cantar por primera vez “oficialmente” como grupo musical.

Dos meses después, se les bautizaría como grupo Abril. Tuvieron que volver a subir, pues el público estaba muy receptivo aquella noche. Había una energía especial, una complicidad cargada de poesía y esperanza. No había discursos, pues, en esas noches, era la canción quien tenía la voz y la palabra. Mientras cantaba Tati Penna, quien era la voz principal del trío, esperaba su turno el estudiante de periodismo Eduardo Peralta, ya reconocido como cantautor, aunque sólo dos años antes, con “El Hombre es una Flecha” y” Juan González”. En esta oportunidad, el trovador no estaba solo con su guitarra; con él se encontraban otros dos universitarios de la Austral de Valdivia: Marcelo Nilo y Nelson Schwenke. Los Encuentros de Juventud y Canto – que era el evento que convocaba durante cuatro fines de semana del mes – eran muy exigentes, rigurosos y, por tanto, cerrados en su organización. Quien llegaba hasta allí se insertaba inmediatamente en el medio artístico alternativo y subterráneo al que luego se le indicaría como movimiento Canto Nuevo. Eduardo no había logrado que los incluyeran en el programa de ese año, por tanto, los invita a cantar con él en su propio espacio, y los presenta como ‘unos amigos del sur’. Ellos interpretan “Mi canto” y “El viaje”. Esa noche, para el dúo Schwenke & Nilo, sería el comienzo de una ininterrumpida filiación amorosa y musical con un público (y un pueblo) ávido de ser representado e identificado en sus anhelos, su rabia y su grito de libertad. Los Schwenke & Nilo nunca dejarían de ser resistencia cultural.
La partida inesperada y brutal de Nelson, poeta y cantor, nos deja con una tristeza mezclada de enojo e impotencia, pues su accidente no deja de ser una metáfora irónica, como lo fueron sus alocuciones entre canción y canción en cada una de sus presentaciones y recitales, en el transcurso de 33 años de trayectoria. Nelson venía de visitar a una amiga, música y compañera de escenarios, que se encontraba muy enferma. No nos cabe duda que estuvo allí con su alegría, solidaridad y, también, mordacidad característica, que lo hacían un personaje adorable y a la vez de temer para cualquiera personalidad tímida y reservada. Cruzar una calle sin darse cuenta de si había luz roja o verde, sólo caminar al rumbo de lo elegido y conversar con quien se le topa en su camino libremente, como fue aquella comunicación por su celular… es un comportamiento de alguien que nunca aceptó la ferocidad e insensibilidad de una ciudad arrolladora, desigual y miope.

El aporte de Nelson Schwenke a la música popular chilena es incalculable en la actualidad, pues lo hemos tenido muy cerca y visto con mentalidad pueblerina – es decir, aquella que solo permite mirarse entre sí y desde sí (sin considerar el ninguneo a que ha sido sometido en Chile el género cancionística musicalmente, a una sociedad invisibilizada en sus dolores, frustraciones e injusticias. “Hay que hacerse de nuevo cada día”, “Hay que reírse a toda costa”, “Tenemos que inventarnos la esperanza”… Nelson, “nos fuimos quedando en silencio” cuando vimos que era inninente tu partida, mas no se apagará tu canto, porque el tiempo muy pronto será nuestro yo que eligió para expresarse). Cuando sus canciones lleguen a ser interpretadas por diversos otros y existan muchas versiones de cada una de sus creaciones se podrá evidenciar, en parte, su genialidad y, por sobre todo, su talento natural para interpretar, poética y de nuevo, volveremos a cantar.

Patricia Díaz Inostroza

Apuntes
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One thought on “Adiós, Nelson Schwenke

  1. Alfonso Padilla dice:

    Pati, tus textos son siempre profundos, extremadamente interesantes y plenos de calidad humana. ¡Felicitaciones!
    Aunque no conocí personalmente al dúo -espero conocer a Nilo- seguí su música a la distancia. Excelente.
    Alfonso

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